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El PSM opina. 12/04/2005

Balanza fiscal balear: 3.153 millones sin contraprestaciones

Los ciudadanos de Balears pagamos al año 3.153 millones de euros (525.000 millones de las antiguas pesetas), el 15,2% de nuestra renta interior bruta, de la riqueza que generamos. Los catalanes, que tanto protestan de su financiación, pagan el 9,3% de su renta interior bruta. ¿Cómo debemos reaccionar los ciudadanos de Balears?

Pagar, pagamos mucho más. El año 2.003 fue un total de 8.887 millones de euros de los que retornaron a Balears 5.734 millones, pero se quedaron en Madrid para una teórica solidaridad interregional 3.153 millones de euros. Una solidaridad, como veremos a continuación, injusta, discriminatoria, que no respeta el principio de equidad de los ciudadanos y que favorece a las autonomías más radicales y a las que tienen mayor peso político.

Estos datos no son gratuitos. Están proporcionados por una entidad independiente como es la Fundación de las Cajas de Ahorros (Funcas) perteneciente a la Confederación Española de Cajas de Ahorro. En cualquier caso hay cantidad de estudios elaborados por profesores universitarios que llevan a unas cifras muy similares.
¿Defienden los políticos los intereses de los ciudadanos de Balears? El sentido común nos dice que deberían informar claramente a los ciudadanos de esta situación de injusticia y aunar sus fuerzas, conseguir un gran apoyo popular y reivindicar una financiación autonómica justa y sin privilegios. Sabemos que conocen la situación y que les preocupa y en su acción decidida encontrarán nuestro apoyo.

No somos los más ricos. Nos superan: Madrid, País Vasco, Navarra y Cataluña. Estamos a la cola de España en capital público, y sin embargo todos los años somos los que más pagamos. ¿Hay alguien que lo entienda? ¿Algún político nos puede explicar por qué? ¿Cuándo se reconocerá que los compromisos financieros se contraen con la Comunidad Autónoma y no con los partidos políticos ni con las personas en cada momento gobernantes aquí y allá.

Todos los partidos políticos catalanes están pidiendo una nueva financiación autonómica. El pasado día 16 de marzo el presidente Maragall en el Círculo de Economía de Barcelona manifestaba que los dos grandes retos de su legislatura son: el Estatuto y un nuevo modelo de financiación que contribuya a reducir el 7,5% de déficit estructural de Cataluña con el Estado. Manifestaba a continuación: "Esta cifra se puede reducir a un tercio o a dos tercios, esta es precisamente la discusión que tenemos abierta, pero no puede seguir siendo del 7,5%". El PP de Cataluña también ha reconocido la existencia de un déficit fiscal. Y no hace muchos días los representantes de ERC decían que estaban dispuestos a suprimir de su Estatuto lo de "Nación" o "Comunidad Nacional" a cambio de que se reconociera a Cataluña un crédito de 11.000 millones de euros. O sea, que se venden palabras.

Fíjense: Si pagásemos como actualmente los catalanes, tendríamos 1.200 millones de euros anuales (200.000 millones de pesetas) adicionales para nuestras necesidades. No habría que mendigar en Madrid para carreteras, hospitales, parque naturales, etc. Estamos mucho peor que Cataluña.

Si pagásemos el mismo porcentaje de renta disponible que el País Vasco resulta que tendríamos cada año 2.400 millones de euros (400.000 millones de pesetas) adicionales. Son cantidades enormes que ningún político nos justifica. Podríamos seguir con las cifras de Madrid y Navarra ¿Por qué autonomías más ricas que la nuestra pagan menos? ¿Hay comunidades listas y comunidades tontas en la financiación autonómica? ¿Comunidades de amigos y de enemigos?

Si nos conformásemos con la misma financiación autonómica que Cataluña, que la consideran injusta y discriminatoria, dispondríamos de 1.200 millones de euros adicionales cada año. Con este dinero en un año se podrían hacer: un Guggenheim como el de Bilbao o una Ciudad de las Artes y las Ciencias como en Valencia, el nuevo Son Dureta, las carreteras, eliminar el déficit sanitario, etc. La respuesta del Gobierno central es: "Tienen que endeudarse, luego impongan gravámenes fiscales y que lo paguen sus ciudadanos". Ahí lo tienen: Pueden recargar el Impuesto de Sucesiones, el Impuesto de Actos Jurídicos Documentados, el de Transmisiones y particularmente establecer un gravamen sobre los carburantes para poder financiar las carreteras, que, por cierto, son las segundas peores de España. Es decir, no sólo somos quienes más aportamos sino también quienes más pagaremos. ¿Es esto justo?.

La descentralización del Estado no ha ido acompañada de los fondos adecuados para pagarla, creándose la anarquía actual en la que los más poderosos, los que más amenazan, los que más chantajean son los que mas obtienen. Ejemplo: nuestro gasto sanitario per cápita es el más bajo de toda España, 772 -por una media de 903- por persona.

Tenemos una balanza fiscal negativa de 3.153 millones de euros que nos discrimina. Los ciudadanos reclamamos un sistema de financiación autonómica justo y solidario, sin privilegios y con unos criterios claros de aportación y reparto de fondos. Nuestros políticos deben exigirlo de forma radical al Gobierno Central porque la razón está de nuestro lado.

La ciudadanía de Balears debe ser consciente de la nefasta situación actual. Nuestros políticos deben defender ante todo los intereses comunes y el Gobierno central no puede despreciar nuestra pequeñez ni equivocarse por nuestro silencio. La paciencia tiene un límite.

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